jueves, 8 de septiembre de 2016

#CartaAbierta a los cristianos universitarios.


“¡Estudiantes, los campus son nuestros!

El cuadro que nos presenta la Biblia luego de la resurrección de Jesús, en su última reunión con los creyentes, nos acerca mucho a nuestra realidad como seguidores de Cristo. Tenemos una responsabilidad innegable que es la gran comisión, ahora bien, como creyentes tendemos a limitarnos, entendiendo que otros pueden hacer el trabajo que nos corresponde, y así, hacemos uso de excusas vagas tratando de justificar el hecho de no representar a Cristo y no cumplimos el llamado universal de todo discípulo auténtico: Hacer discípulos. Hay quienes buscan sin cesar predicar el evangelio en otros contextos, sin darse cuenta de que se necesita en el suyo mismo.

Veamos lo que nos dice la Biblia en Hechos 1:8 “Pero cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra” (NVI).

Fíjese que el primer lugar que el Maestro menciona es la ciudad de Jerusalén, que es la ciudad donde se encontraban en ese momento él y sus seguidores, lo que nos lleva a entender que el primer lugar en el cual debemos ser testigos de Cristo es en nuestro propio contexto (espacio y tiempo). Esto aplica a cada una de las etapas de nuestras vidas. Tenemos contacto con personas y, como cristianos, la responsabilidad de transmitirles a Cristo con nuestro ejemplo y nuestras palabras está sobre nuestros hombros, lo queramos reconocer o no.

Uno de los espacios en los cuales, muchas veces, se siente una actitud insistentemente pasiva por parte de los cristianos, es la universidad. Existen distintas razones: falta de tiempo, temor, preocupación por no querer sacrificar los estudios, etc. Todas estas excusas tienen algo en común: son meramente humanas y no obedecen al deseo del Espíritu que nos anima a luchar por la meta de ver plasmada la gracia de Dios en cada una de las vidas de aquellos que no le conocen. Estamos en nuestros campus universitarios durante años, conocemos muchas personas que necesitan de Jesús, sin abundar en el hecho de que las personas que se encuentran allí representan una influencia suprema a largo plazo, y en nuestra ignorancia no somos capaces de entender esto; mientras tanto, hay vidas que necesitan ser salvadas por un Cristo y un Cristo que anhela salvar vidas, el cual vive en nosotros.

De seguro existen diversos movimientos cristianos, cuyo enfoque es el campus universitario, permíteme animarte para que, orando y guiado por el Espíritu Santo, participes de uno de ellos, y así, formes parte de los que, queriendo cumplir la gran comisión, actúan a favor de su campus. Una de las opciones para hacerlo es Vida Estudiantil, movimiento que Dios está utilizando para que muchos conozcan a Jesús en las universidades y para que los cristianos entiendan la importancia de testificarle en sus campus, a fin de que cada estudiante conozca un verdadero seguidor de Jesús. Mi vida es un ejemplo de ello. De modo que, te animo a dar este paso de fe y ser parte de nosotros.

Mi sueño es ver estudiantes cristianos comprometidos con Dios para que sus campus sean salvos; que entiendan que la responsabilidad no es de otros, si no de ellos mismos; que ellos, como entes de esas instituciones, son los que darán cuenta ante Dios de ese espacio que debe ser impactado por el evangelio de la gracia; que entiendan lo que son:

“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (2 Pedro 2:9 RVR 19960)

Juan Marcos Tapia
Vida Estudiantil RD”

martes, 30 de agosto de 2016

10 cosas que aprendí siendo universitaria.



Para mí entrar a la universidad significó un cambio drástico. ¡Puff! Se desvaneció la burbuja de protección y la sombrilla de gracia que tenía en el colegio. Ya era hora de salir y caer en la realidad de ser un adulto.

Hoy quiero compartir con ustedes, diez cosas que el Señor me ha enseñado en este proceso, lo que he aprendido y de cómo he visto su mano obrar en todo este tiempo. Estoy segura que pasará lo mismo contigo.  En este tiempo aprendí: 

1. ¡Que todo tiene su hora! Las cosas suceden en el tiempo del Señor, es una lección que cuesta bastante aprender. Este tiempo para todo (que Salomón describe mejor que yo) obedece un orden establecido por Dios. Por más que intentes e intentes las cosas van a pasar en el tiempo del Señor, mientras ese tiempo llegue, espera con contentamiento en el Señor. 

2. Tienes que dar testimonio. Llegó la hora de alumbrar en todos los sentidos y en todo momento. Si en el colegio no sentías la necesidad, ahora es apremiante. Llegó la hora de vivir por quien se adentró a lo desconocido por ti. Serán muchas veces las que dirás ¡No! y tendrás que defender la fe y defender el diseño de Dios día tras día en tu campus. 

3. NO todos piensan igual. Conocerás personas con vivencias que han provocado grandes cicatrices, con ideas arraigadas en lo profundo de su corazón y viviendo en un mundo caído y todos con tu misma edad. Recuerda que estas aquí para ver a Dios en lo que aprendes, eso te llevará a dar gracias y a ver con compasión a aquellos que no lo conocen. 

4. Hay muchas personas que no conocen de Dios. El 90% de tus compañeros tiene una imagen super distorsionada de Dios, al extremo. Predica con tus acciones y tu palabra al Dios de la Biblia. 

5. Siempre es más fácil hacer lo incorrecto. Ya tienes un mundo que te inclina a pecar, pero ahora tienes la libertad para hacerlo, todo esto acompañado de un ambiente en el que decir no parece ser una odisea. Acude al Señor en oración. 

6. Probablemente no destaques. Déjame reventar este globo de egocentrismo en tí. Si eras super brillante en el colegio, resulta que en la universidad estarás rodeado de otros que también lo son. Los colegios crean en nosotros monstruos perfeccionistas, pero no, la realidad es que probablemente eres parte del promedio. Y no tienes que sentirte mal y deprimirte. En una carrera universitaria te darás cuenta que la disciplina aventaja a la inteligencia, lo verás con el paso de los años. Crea disciplina y recuerda que la sabiduría proviene del Señor.

7. El esfuerzo siempre trae su recompensa. Cuando sacrificas tus deseos más profundos como salir con tus amigos el sábado porque el lunes entrante tienes un examen, o trabajas por ti mismo en llenar la práctica de 50 ejercicios, o lees el capítulo a pesar del sueño que tenías y al final sacas buena calificación en el examen, respondes las preguntas, la recompensa de que aprendiste parece nula ante todos esos sacrificios, porque el Señor te respalda.

                                   

8. Mi valor está en el Señor.
Pero hay veces que no nadarás en un mar de A´s aunque hayas puesto esfuerzo en ello. Estamos llamados a dar gloria a Dios con nuestras calificaciones, pero ellas no nos definen. No te desanimes si tu índice no es de 4.0: ¡Esfuérzate! pero descansa en el Señor.

9. El tiempo del Señor no se negocia. No procrastines para que luego tu solución sea dejar de ir a la iglesia o dejar de hacer tu devocional. Organiza tu tiempo y disciplínate para cumplir con tus deberes. Te prometo que el Señor honrará tu decisión de no negociar tu tiempo en su presencia.

10. Necesitas un equipo de apoyo. Tus padres son esas personas, sé honestos con ellos, no porque ellos paguen tu universidad, sino porque te conocen. Busca a alguien cristiano, maduro en la Fe que haya estudiado lo mismo, que estás estudiando o que trabaje en eso. Será un alivio conocer esa experiencia y serán un apoyo cuando se complique. Busca otros cristianos en tu universidad, harán mas ligera la carga, serán otras lumbreras en el campus y son una manera de recordar que tu estancia allí es pasajera pero el trabajo para el Señor es eterno.

Bienvenido(a) a esta nueva etapa, lamento decirte esto, pero eres un adulto y ya te toca responder por ti. Si no estabas preparado, es tiempo de asumir esta realidad y recordar que el Señor está contigo. Aprende a verlo en cada detalle.

Finalmente, me despido con las palabras de Pablo: 



jueves, 11 de agosto de 2016

#CartaAbierta a un futuro universitario.


Antes que nada: ¡Enhorabuena! que hayas celebrado la culminación de esta gran etapa de tu proceso académico debe poner en tu corazón graduando un: "¡Ebenezer! ¡Hasta aquí me ha ayudado el  Señor!"

A continuación traspaso mis experiencias de vida en lecciones y consejos para con ustedes; no como sus Padres, o su mentor, sino como una amiga o como otra simple estudiante universitaria de estos tiempos. Así que basándome en mi viaje universitario y escolar he aquí algunas cosas que quisiera compartirte:

Mi principal consejo para ti (humanamente hablando) es que te conozcas a ti mismo antes de entrar en la universidad. Define quién eres, en qué crees y por qué defiendes tus ideologías. Entra a ese nuevo ambiente consciente de quién eres como ente, ciudadano y creyente, y acércate a personas que compartan tus mismos valores. En caso de que hayas asistido a un centro de estudios cristiano, tal vez no ahora, pero luego entenderás lo valioso que será en todos los ámbitos de tu vida ser formado en un centro que tiene a Dios como primer lugar, y como esto permea nuestro carácter como personas. El mismo Dios que se proclamó en el centro es el mismo Dios que está allá en las universidades, allá también hay personas que buscan agradarles y ser dignas de El ¡Créeme que las hay! ¡Búscalas! El mundo necesita de hombres y mujeres que crean en Dios, y permitan que Él reine en su ámbito laboral por el bien de todos ¡Te animo a ser uno de esos estudiantes y futuros profesionales excelentes que nuestro país tanto necesita!

Te reto a que desde ahora seas como adulto. A que desde ya entres a la universidad pensando, hablando y actuando como esa persona responsable, diligente, trabajadora y admirable en la que esperas convertirte en un futuro. Allí encontrarás un abanico de posibilidades, algunas loables y legítimas, otras donde no hay ápices de bondad y otras vestidas como tal, aunque no lo sean. Así que pídele a Dios que te otorgue discernimiento para escoger lo mejor, la Palabra dice “No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal”. En Romanos 12:2 se nos dice “No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta”. Entrega tu tiempo universitario al Señor y permítete comprobar la perfecta voluntad de Dios para contigo.

Espiritual e intelectualmente hablando, conserva siempre esta verdad en tu mente: “La verdadera ciencia no contradice a Dios, sino que comprueba su existencia”. En Colosenses 2:3 se nos dice que: "En él están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y el conocimiento." Toda materia, práctica, conocimiento, técnica o rama de la ciencia pura y la vida misma provienen de Dios.


Así que si vas a estudiar algo concerniente a ciencias físicas, matemáticas e ingenierías recuerda que la Palabra narra cómo Dios es quien sustenta el universo y quien creó todas las leyes que rigen todo, haciéndolo de una manera tan maravillosa que él mismo pudo decir en su calidad de Dios “Todo es bueno”.

Si vas a estudiar algo concerniente a ciencias biológicas y de salud recuerda que Dios es el médico por excelencia, quien creó todo y a todos, y quien aún por encima de la corrupción del pecado conoce y sana todas nuestras dolencias tanto físicas como espirituales (como lo demostraron sus milagros hechos aquí en la Tierra).

Si vas a estudiar algo concerniente a las ciencias políticas recuerda a ese Dios del libro de los Jueces quién quita y pone reyes, un Dios que sustenta a su pueblo de maneras indescriptibles (como haciendo caer maná del cielo), un Dios que conoce y censa a su pueblo como se nos muestra en el Pentateuco y un Dios que imparte responsabilidades y procesos a las autoridades y demanda pureza e integridad de las mismas.

Y por último (pero no menos importante), si vas a estudiar algo concerniente a las artes y humanidades recuerda que todo instinto creativo viene del Creador, que Dios apartó a la tribu de Leví para que lo adorara con música, que Dios se denomina a sí mismo como “El alfarero”, que Él es quien formó con sus manos todas las maravillas de la creación, y que se posicionó como el mejor de los psicólogos, escuchando sobre nuestras aflicciones y miedos y alentándonos cuando lo necesitábamos.

Un poeta famoso dijo muy artísticamente que “la vida no es la que uno vivió en sí, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla”. Esta época que termina la recordarás con aprecio durante mucho tiempo, crea buenas relaciones allá a donde quiera que vayas, pero trata a su vez de mantener las buenas amistades que ya posees. Que el Señor te regale mil y un recuerdos buenos que contar en esta nueva etapa.

Escudríñalo todo, retén lo bueno.

Si no te han dicho, me tomaré el atrevimiento de decirte que no será un tiempo perfecto, ni mucho menos fácil, es algo más o menos así como una montaña rusa, pero confía: Dios no desampara a sus hijos.

Quisiera culminar con 2 pasajes bíblicos:
  1. Efesios 5.15-17: “Así que tengan cuidado de cómo viven. No vivan como necios, sino como sabios. Saquen el mayor provecho de cada oportunidad en estos días malos. No actúen sin pensar, más bien procuren entender lo que el Señor quiere que hagan”.
  2.   Y con las palabras de Dios a Josué, un joven de la Biblia que se vio frente a una inmensa tarea y un gigantesco mundo sin conocer en Josué 1.9: “Estudia constantemente este libro de instrucción. Medita en él de día y de noche para asegurarte de obedecer todo lo que allí está escrito. Solamente entonces prosperarás y te irá bien en todo lo que hagas. Mi mandato es: ‘¡Sé fuerte y valiente! No tengas miedo ni te desanimes, porque el Señor tu Dios está contigo dondequiera que vayas’.”



jueves, 14 de julio de 2016

Mi Diario Sobre la Roca #Medellín2016

¡HOLA!

Debo confesar que quizás subestimé bastante a Medellín como para asegurar bloggear a diario...

Por fin regresé y tengo tiempo libre, así que poco a poco quiero reseñar cuántas bendiciones vinieron con este viaje.
Colombia desde siempre ha sido unos de mis destinos para visitar, a principios de este año incluí en el grupo de sueños y metas visitar Colombia y hacer un viaje misionero, aunque siendo sincera: ¡Jamás pensé que tendría esta oportunidad!

En cuestión de un mes y medio teníamos la oportunidad de ir, pero teníamos que recaudar fondos, tener nuestros documentos para salir del país listos y la disposición del tiempo. Simple, solo tres cosas, así que empezamos a orar y a levantar finanzas. Las personas comenzaron a responder y los ahorros a salir de debajo de la cama... Dios iba orquestando todo entonces, llega la fecha para comprar el pasaje y se presenta el Problema #1: semana de clases complicada, el Problema #2 un pasaporte vencido y todas las oficinas de la ciudad llena de personas y Problema #3: un pasaje subiendo cada día de precio.

Todo este tiempo con los ánimos arriba, orando y trabajando... "-Señor, ¿Quien más me podría ayudar?" y su respuesta fue increíble. ¡De manera pública quisiera agradecer a Vivian Jones y sus grandes amigos, Carla Pepín, Denisse Icaza, Sandra Rivera, Ramona Mejía, Maria y Angel Mejía, Teresa Minaya y a Rut Jiménez! Cada una de sus donaciones fue importante y bien recibida. Es mi oración que el Señor supla y remunere su aporte.

Todo parecía ir funcionando perfectamente, cuando de repente pasa una semana y ahí estoy yo diariamente luchando para el cambio de un documento indispensable: horas y horas perdidas en oficinas públicas, que solo me provocaron ganas de orar por mi país, porque el concepto de servicio acá está muy distorsionado... El ultimo día ya sin ánimos en la oficina pública uno de los últimos emitidos fue el mio.

 ¡FINALMENTE!
Esa misma noche, el Señor nos bendice con una gran oferta para comprar los boletos muchísimo más baratos de lo que esperábamos. ¡BOOM, Dios obrando!
Así que el proceso ya va por la redacción de cartas justificando la ausencia, yo alistandome para solo saltar últimas clases y haciendo promesas a mí misma de estudiar mientras estuviéramos fuera.
Entonces se presenta el Problema #4, un exámen justo el día del regreso y una imposibilidad la opción de llegar a tiempo. El pánico se comenzó a apoderarse de mí, pero Dios obró una vez más poniendo de su gracia otra vez, y pues todo listo para la semana entrante: ¡¡Ya nos vamos!!

En medio de todo el estrés le comentaba a mis amigos que organizaban el viaje, que habían dos opciones Dios se iba a glorificar muchísimo allí (y así fue) y por eso había tanta oposición del maligno o Dios me libraba de algo malo impidiéndome ir al viaje.

La lección que quiero que ninguno de ustedes olviden es que cuando vamos a hacer algo que es para el beneficio del Pueblo de Dios, va a haber oposición ¡Tengan paciencia! Oren en todo momento, coméntenle a otros sus planes para el ministerio, pongan empeño, capaciten sus corazones para ver a Dios en todo, para no atribuirle maldad y para esperar que en Su tiempo todo siempre saldrá de una manera perfecta. No creen prejuicios: Dios puede usar a cualquiera, de cualquier manera. El ángel del Señor nos guarda en todo lugar. No juzguen a un país o ciudad por su pasado. Compartan con otros jóvenes que también buscan al Señor, creen amistades fuertes y que perduren, sean amables, saluden y ayuden a los demás. ¡Disfruten de ver cómo Dios está obrando en otros países! Compartir con otros hermanos nos hace tener ese breve ensayo de lo que será el cielo... Y por último, si van a viajar investiguen a cuántos metros sobre el nivel del mar esta ese país en comparación al tuyo (para que no te de el Soroche como a mí :p).

Este viaje para mí significa muchas cosas, cuando vea atrás podré recordar cuán bueno el Señor ha sido para conmigo, desde el día cero hasta mi regreso vi su mano encaminando todo y las bendiciones invaluables que obtuvimos allí jamas serán olvidadas. 

-Ana Patricia Heredia Minaya

No te pierdas la segunda parte de este post donde resumiremos #CM2016 desde nuestra silla.

Así que quisimos compartir con ustedes este pequeño Vlog con todo lo que pasó en Colombia.




viernes, 1 de julio de 2016

#MiDiarioSobrelaRoca día 1

¡Hola! Les escribos desde los cielos, literal.

La razón por la cual he estado tan ansiosa es porque estoy viajando a un congreso a la ciudad de Medellín en Colombia.

Todos los preparativos para este viaje se han visto entorpecidos y postergados por otras responsabilidades (a eso se debe la ausencia en el blog).  Pero en estas semanas he estado aprendiendo muchísimas cosas que quiero compartir con ustedes y quiero que sirvas de testimonio para aquellos que ven muchas veces puertas cerradas y se ven tentados a pensar que Dios no tiene control de cada detalle.

Este es mi #MiDiarioSobrelaRoca

Jueves 30 de junio, 2016.  
Un día antes del viaje.
Amanecer empacando y asistir a clases no resultó ser un buen plan. Pero la lección de estos días ha sido que Dios tiene mejores planes. Con 30 minutos de retraso ¡BOOM! el vehículo no enciende intentándolo de todas las maneras posibles. Llegar una hora de retraso y perder la clase. Empezar a trabajar en un proyecto que asignaron a principio de trimestre, pero por procastinadora aplacé hasta lo último.


Resulté haciendo un trabajo “satisfactorio” el cual pudo haber sido mejor. Despedir al grupo de misioneros con el que teníamos un mes trabajando. Un examen largo pero ¡GRACIAS DIOS! Llenable.
Diligencias pendientes, ser anfitriona y dormir 2 horas.

~Transformando lesiones en Lecciones.~
1.       El Señor nos manda a ser diligentes y hacer todo en orden. Mientras dependa de nosotros debemos de hacer las cosas en su tiempo.
2.       Siempre a favor de la providencia, nunca en contra de ella.  Cuando las cosas se entorpecen da Gracias a Dios y trabajas con lo que puedas y tengas a la mano.
3.       Siempre es triste decir adiós a un grupo de amigos, pero es increíble como podemos aprender de las personas y celebrar las actitudes dignas para copiar. Durante esas semanas pude aprender cuán importante es escuchar a las personas, y cuánta necesidad tienen del Señor Jesús.
4.       En un examen largo las preguntas tienen menos valor. No te quejes y te preocupes por contar las hojas, concéntrate en lo importante que es demostrar tus conocimientos.
5.       Dios siempre suple todas nuestras necesidades y lo hace de las maneras menos predecibles. ¿Tienes necesidad? Acude a quien sabe cómo suplirlas.
6.       Ser hospitalarios es uno de los retos para mi familia, y este día fue hermoso ver como Dios nos permite servir tanto a otros cuando solo lo ves como algo simple. No hay porque pretender ser perfectos y ofuscarse por tener lo mejor poder ser buenos anfitriones. Al final todo se trata de agradar al Señor en lo que hacemos y reflejarlo a El.


Psa 46:10 «¡Quédense quietos y sepan que yo soy Dios! Toda nación me honrará. Seré honrado en el mundo entero»

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