viernes, 7 de octubre de 2016

¿Qué vale tanto la pena? -Distracciones-

¿DTR? Define tu relación

Relación vs Vida religiosa. ¡Qué tal si definimos y diferenciamos estos conceptos!

La palabra relación nos habla de un vinculo, algo unido, algo que crece , que se cultiva, que podemos ver y definir su estatus. A diferencia de una vida religiosa, que implica llevar un conjunto de reglas, ¿Qué tengo permitido hacer? ¿Qué no puedo hacer? lo cumplo pero no amo hacerlo.

Una relación puede mejorar y seguir mejorando, puede valorarse mas cuando invierten tiempo de calidad en ella, cuando cedes por amor, amar  a pesar de... Estoy segura que mientras mas tiempo dura una pareja compartiendo mas aprenden a amarse,y no solo amarse a agradar ¿Puedes recordar el cambio que ha dado el vinculo con tu mejor amigo desde sus inicios o ahora?

Entonces, ¿Tu tienes una relación con Dios o solo tienes una vida religiosa?

Es sorprendente la cantidad tan grande de estímulos que recibe nuestro cerebro, un 90% de estos estímulos no lo percibimos concientemente, del 10% restante hay un 7% que dejamos de percibir una vez pasan unos segundos y solo ha un 3% que decidimos enfocarnos y depende de nosotros. Se que parece mucha neurofisiologia (palabrería medica) pero hoy vamos a hablar sobre esa parte que puedes manejar.

¿Que me esta distrayendo? y al final de todo ¿Eso vale tanto la pena?
Eso que me distrae es lo suficientemente imprescindible como para no tener una relación personal con Dios saludable.

¡El primer paso es Identificar qué me distrae!

  • Todo lo que me quite tiempo de calidad en Su presencia.
  • Todo lo que me impida hablar con El.
  • Todo lo que no me deje escucharle
  • Todo lo que haga que no piense como El.
  • Toda persona que también este distraída. 
Una vez que tienes estas preguntas puedes revisar en oración y ponerle nombre a eso, la verdad es que si no estamos siendo satisfechos por Dios es porque hemos tratado de llenarnos parcialmente de otras cosas. 

Y eso puede ser:

  • Otras relaciones ( amistades, familiares o de pareja) Si estas, te quitan tiempo de calidad en la presencia de Dios, te impiden hablar con el, no te dejan escucharle, no te llevan a pensar como El y tambien estan distraidas, llego el momento de dejar de un lado esa distraccion.
  • Ambiciones terrenales: Una cuenta de banco robusta, perseguir la aceptacion, obstentar el titulo mas codiciado, bienes materiales ( un telefono, un el nuevo play 4) Si estos, te quitan tiempo de calidad en la presencia de Dios, te impiden hablar con el, no te dejan escucharle, no te llevan a pensar como El y  lo comparte con otros que tambien estan distraidos, es tiempo de decir a Dios a esa distraccion.
  • Un pecado sin Confesar: Muchas veces sabemos que hicimos algo malo, algo feo delante de la presencia del Señor y no queremos buscarle, nos alejamos o podemos pecar y asumir que no tiene relevancia y no hay necidad de confensarlo sin embargo... Si recordamos el caso del rey David, cuyo corazón era conforme al de Dios, el mismo que su pecado lastimo el vinculo que tenia con Dios  y sufrio: Salmo 32:3-4.  Mientras callé, se envejecieron mis huesos. En mi gemir todo el día. Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; Se volvió mi verdor en sequedades de verano. Selah 
Y una vez confeso su pecado, todo cambio, 32:5-6.  Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. 
Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Selah 
Por esto orará a ti todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado; 
Ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas a él. 
Hoy lleva tu corazón en oración al trono del Señor, y ve si hay algún pecado sin confesar. Y si este pecado te quita tiempo de calidad en la presencia de Dios, te impide hablar con el, no te dejan escucharle, no te lleva a pensar como El  y te lleva a otros que también están distraídos, es tiempo de confesar a Dios a ese pecado.

  • Mucha actividad ministerial y poca actividad devocional.  Este es  un gran peligro que hay en el ministerio, tanto concentrarnos en la obra que se nos olvida quien nos ha llamado
1 Timoteo 4:7b  Ejercítate para la piedad

[Como dice mi amigo Jairo si se le podía olvidar a Timoteo se me puede olvidar a mi]

Si estas tanto tiempo trabajando en algun ministerio, tanto que no tienes tiempo de calidad en la presencia de Dios, tanto que te impide hablar con el intimamente, estas siguiendo tanto a un lider que asumes que es la voz de Dios. Estas pensando en el bienestar de la obra en lugar de que esta le de Gloria a Dios... entonces es valido que hagas un STOP. 
En resumen, todo aquello que toma el lugar de Dios en tu vida, lo que lo ha desplazado del trono de tu corazon es una distraccion.

El Señor demanda de nosotros que nos demos por completo aunque eso parezca ser muy tajante, somos sus discípulos. Me encanta esta frase de David Platt "Debemos de estar de acuerdo con que el costo del discipulado es grande, entonces me pregunto ¿Si el costo de la falta del discipulado es mayor?"

Las consecuencias de que hoy tomes una decisión sobre tus distracciones tiene valor eternal. Es preocupante que no lo hagas ahora, el tiempo nos apremia.

En Lucas 9:57-62. Vemos tres personas que querían seguir a Jesús, estaban super ansiosos por hacerlo y El le da un golpe de realidad: Renuncia a todo lo que tienes, carga una cruz, sacrifica el amor a tu familia, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres.... (WOW es como si los escucharas decir, Vamos a calmarnos) Estos tienen argumentos suficientes para querer hacerlo a su manera, sin embargo otros tomaron la decision de hacerlo como y cuando Jesus lo dijo.... y de esos si sabes los nombres.

Asi que ¿Cual es tu argumento? ¿Vale la pena tanto eso? 

Hay algo mas importante que ser un profesional, que ser millonario, que estar casado. Algo mas que estar estancado en el pasado (yo era tan bueno en esto, antes era un buen cristiano. No, honra el pasado, aprende de el pero celebra lo que Dios hará) Prediquemos lo que vivimos, vivamos lo que prediquemos. 

Esto no quiere decir que dejen su pareja, que dejen la universidad que cuenten todo lo que hacen a todos, que no tenga una vida ministerial. Lo que realmente quiere decir es que no dejes que nada ocupe el lugar de Dios en tu vida.


Fijemos nuestros ojos en Jesús.


Heb 12:1 Por lo tanto, ya que estamos rodeados por una enorme multitud de testigos de la vida de fe, quitémonos todo peso que nos impida correr, especialmente el pecado que tan fácilmente nos hace tropezar. Y corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante.

Heb 12:2 Esto lo hacemos al fijar la mirada en Jesús, el campeón que inicia y perfecciona nuestra fe.* Debido al gozo* que le esperaba, Jesús soportó la cruz, sin importarle la vergüenza que ésta representaba. Ahora está sentado en el lugar de honor, junto al trono de Dios.



sábado, 1 de octubre de 2016

¡OCTUBRE! #LevantáteyVe



Octubre, sin duda uno de mis meses favoritos del calendario cristiano, el mes de las Misiones, queremos invitarte a que te unas con nosotros durante las siguientes cuatro semanas a descubrir el mandato de ir y hacer discípulos y que es para cada uno de nosotros.

Toda mi vida he querido ser misionera, pero es muy probable que el deseo de mi corazón desde ese entonces estaba cautivado por el hecho de viajar y conocer nuevas culturas, y no por una motivación legitima y real de carga por las almas que se pierden.

Durante este mes te invito junto al equipo de sobre la roca estoy a que nos acompañes, queremos terminar con la idea de que hablar a otros es exclusiva de un grupo, queremos motivarte a que compartas tu fe y queremos desafiarte a que tu misión sean tus amigos o tus padres inconversos.

Es nuestra oración que tu corazón sea movido y estimulado a contar a otros la obra salvadora de Cristo, con tus acciones pero también con tus palabras. Y mientras estamos juntos en el proceso queremos invitarte a sacar un momento diario para presentar en oracion aquellos que han dejado todo y salen a predicar a esos pequeños y oscuros lugares


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jueves, 8 de septiembre de 2016

#CartaAbierta a los cristianos universitarios.


“¡Estudiantes, los campus son nuestros!

El cuadro que nos presenta la Biblia luego de la resurrección de Jesús, en su última reunión con los creyentes, nos acerca mucho a nuestra realidad como seguidores de Cristo. Tenemos una responsabilidad innegable que es la gran comisión, ahora bien, como creyentes tendemos a limitarnos, entendiendo que otros pueden hacer el trabajo que nos corresponde, y así, hacemos uso de excusas vagas tratando de justificar el hecho de no representar a Cristo y no cumplimos el llamado universal de todo discípulo auténtico: Hacer discípulos. Hay quienes buscan sin cesar predicar el evangelio en otros contextos, sin darse cuenta de que se necesita en el suyo mismo.

Veamos lo que nos dice la Biblia en Hechos 1:8 “Pero cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra” (NVI).

Fíjese que el primer lugar que el Maestro menciona es la ciudad de Jerusalén, que es la ciudad donde se encontraban en ese momento él y sus seguidores, lo que nos lleva a entender que el primer lugar en el cual debemos ser testigos de Cristo es en nuestro propio contexto (espacio y tiempo). Esto aplica a cada una de las etapas de nuestras vidas. Tenemos contacto con personas y, como cristianos, la responsabilidad de transmitirles a Cristo con nuestro ejemplo y nuestras palabras está sobre nuestros hombros, lo queramos reconocer o no.

Uno de los espacios en los cuales, muchas veces, se siente una actitud insistentemente pasiva por parte de los cristianos, es la universidad. Existen distintas razones: falta de tiempo, temor, preocupación por no querer sacrificar los estudios, etc. Todas estas excusas tienen algo en común: son meramente humanas y no obedecen al deseo del Espíritu que nos anima a luchar por la meta de ver plasmada la gracia de Dios en cada una de las vidas de aquellos que no le conocen. Estamos en nuestros campus universitarios durante años, conocemos muchas personas que necesitan de Jesús, sin abundar en el hecho de que las personas que se encuentran allí representan una influencia suprema a largo plazo, y en nuestra ignorancia no somos capaces de entender esto; mientras tanto, hay vidas que necesitan ser salvadas por un Cristo y un Cristo que anhela salvar vidas, el cual vive en nosotros.

De seguro existen diversos movimientos cristianos, cuyo enfoque es el campus universitario, permíteme animarte para que, orando y guiado por el Espíritu Santo, participes de uno de ellos, y así, formes parte de los que, queriendo cumplir la gran comisión, actúan a favor de su campus. Una de las opciones para hacerlo es Vida Estudiantil, movimiento que Dios está utilizando para que muchos conozcan a Jesús en las universidades y para que los cristianos entiendan la importancia de testificarle en sus campus, a fin de que cada estudiante conozca un verdadero seguidor de Jesús. Mi vida es un ejemplo de ello. De modo que, te animo a dar este paso de fe y ser parte de nosotros.

Mi sueño es ver estudiantes cristianos comprometidos con Dios para que sus campus sean salvos; que entiendan que la responsabilidad no es de otros, si no de ellos mismos; que ellos, como entes de esas instituciones, son los que darán cuenta ante Dios de ese espacio que debe ser impactado por el evangelio de la gracia; que entiendan lo que son:

“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (2 Pedro 2:9 RVR 19960)

Juan Marcos Tapia
Vida Estudiantil RD”

martes, 30 de agosto de 2016

10 cosas que aprendí siendo universitaria.



Para mí entrar a la universidad significó un cambio drástico. ¡Puff! Se desvaneció la burbuja de protección y la sombrilla de gracia que tenía en el colegio. Ya era hora de salir y caer en la realidad de ser un adulto.

Hoy quiero compartir con ustedes, diez cosas que el Señor me ha enseñado en este proceso, lo que he aprendido y de cómo he visto su mano obrar en todo este tiempo. Estoy segura que pasará lo mismo contigo.  En este tiempo aprendí: 

1. ¡Que todo tiene su hora! Las cosas suceden en el tiempo del Señor, es una lección que cuesta bastante aprender. Este tiempo para todo (que Salomón describe mejor que yo) obedece un orden establecido por Dios. Por más que intentes e intentes las cosas van a pasar en el tiempo del Señor, mientras ese tiempo llegue, espera con contentamiento en el Señor. 

2. Tienes que dar testimonio. Llegó la hora de alumbrar en todos los sentidos y en todo momento. Si en el colegio no sentías la necesidad, ahora es apremiante. Llegó la hora de vivir por quien se adentró a lo desconocido por ti. Serán muchas veces las que dirás ¡No! y tendrás que defender la fe y defender el diseño de Dios día tras día en tu campus. 

3. NO todos piensan igual. Conocerás personas con vivencias que han provocado grandes cicatrices, con ideas arraigadas en lo profundo de su corazón y viviendo en un mundo caído y todos con tu misma edad. Recuerda que estas aquí para ver a Dios en lo que aprendes, eso te llevará a dar gracias y a ver con compasión a aquellos que no lo conocen. 

4. Hay muchas personas que no conocen de Dios. El 90% de tus compañeros tiene una imagen super distorsionada de Dios, al extremo. Predica con tus acciones y tu palabra al Dios de la Biblia. 

5. Siempre es más fácil hacer lo incorrecto. Ya tienes un mundo que te inclina a pecar, pero ahora tienes la libertad para hacerlo, todo esto acompañado de un ambiente en el que decir no parece ser una odisea. Acude al Señor en oración. 

6. Probablemente no destaques. Déjame reventar este globo de egocentrismo en tí. Si eras super brillante en el colegio, resulta que en la universidad estarás rodeado de otros que también lo son. Los colegios crean en nosotros monstruos perfeccionistas, pero no, la realidad es que probablemente eres parte del promedio. Y no tienes que sentirte mal y deprimirte. En una carrera universitaria te darás cuenta que la disciplina aventaja a la inteligencia, lo verás con el paso de los años. Crea disciplina y recuerda que la sabiduría proviene del Señor.

7. El esfuerzo siempre trae su recompensa. Cuando sacrificas tus deseos más profundos como salir con tus amigos el sábado porque el lunes entrante tienes un examen, o trabajas por ti mismo en llenar la práctica de 50 ejercicios, o lees el capítulo a pesar del sueño que tenías y al final sacas buena calificación en el examen, respondes las preguntas, la recompensa de que aprendiste parece nula ante todos esos sacrificios, porque el Señor te respalda.

                                   

8. Mi valor está en el Señor.
Pero hay veces que no nadarás en un mar de A´s aunque hayas puesto esfuerzo en ello. Estamos llamados a dar gloria a Dios con nuestras calificaciones, pero ellas no nos definen. No te desanimes si tu índice no es de 4.0: ¡Esfuérzate! pero descansa en el Señor.

9. El tiempo del Señor no se negocia. No procrastines para que luego tu solución sea dejar de ir a la iglesia o dejar de hacer tu devocional. Organiza tu tiempo y disciplínate para cumplir con tus deberes. Te prometo que el Señor honrará tu decisión de no negociar tu tiempo en su presencia.

10. Necesitas un equipo de apoyo. Tus padres son esas personas, sé honestos con ellos, no porque ellos paguen tu universidad, sino porque te conocen. Busca a alguien cristiano, maduro en la Fe que haya estudiado lo mismo, que estás estudiando o que trabaje en eso. Será un alivio conocer esa experiencia y serán un apoyo cuando se complique. Busca otros cristianos en tu universidad, harán mas ligera la carga, serán otras lumbreras en el campus y son una manera de recordar que tu estancia allí es pasajera pero el trabajo para el Señor es eterno.

Bienvenido(a) a esta nueva etapa, lamento decirte esto, pero eres un adulto y ya te toca responder por ti. Si no estabas preparado, es tiempo de asumir esta realidad y recordar que el Señor está contigo. Aprende a verlo en cada detalle.

Finalmente, me despido con las palabras de Pablo: 



jueves, 11 de agosto de 2016

#CartaAbierta a un futuro universitario.


Antes que nada: ¡Enhorabuena! que hayas celebrado la culminación de esta gran etapa de tu proceso académico debe poner en tu corazón graduando un: "¡Ebenezer! ¡Hasta aquí me ha ayudado el  Señor!"

A continuación traspaso mis experiencias de vida en lecciones y consejos para con ustedes; no como sus Padres, o su mentor, sino como una amiga o como otra simple estudiante universitaria de estos tiempos. Así que basándome en mi viaje universitario y escolar he aquí algunas cosas que quisiera compartirte:

Mi principal consejo para ti (humanamente hablando) es que te conozcas a ti mismo antes de entrar en la universidad. Define quién eres, en qué crees y por qué defiendes tus ideologías. Entra a ese nuevo ambiente consciente de quién eres como ente, ciudadano y creyente, y acércate a personas que compartan tus mismos valores. En caso de que hayas asistido a un centro de estudios cristiano, tal vez no ahora, pero luego entenderás lo valioso que será en todos los ámbitos de tu vida ser formado en un centro que tiene a Dios como primer lugar, y como esto permea nuestro carácter como personas. El mismo Dios que se proclamó en el centro es el mismo Dios que está allá en las universidades, allá también hay personas que buscan agradarles y ser dignas de El ¡Créeme que las hay! ¡Búscalas! El mundo necesita de hombres y mujeres que crean en Dios, y permitan que Él reine en su ámbito laboral por el bien de todos ¡Te animo a ser uno de esos estudiantes y futuros profesionales excelentes que nuestro país tanto necesita!

Te reto a que desde ahora seas como adulto. A que desde ya entres a la universidad pensando, hablando y actuando como esa persona responsable, diligente, trabajadora y admirable en la que esperas convertirte en un futuro. Allí encontrarás un abanico de posibilidades, algunas loables y legítimas, otras donde no hay ápices de bondad y otras vestidas como tal, aunque no lo sean. Así que pídele a Dios que te otorgue discernimiento para escoger lo mejor, la Palabra dice “No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal”. En Romanos 12:2 se nos dice “No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta”. Entrega tu tiempo universitario al Señor y permítete comprobar la perfecta voluntad de Dios para contigo.

Espiritual e intelectualmente hablando, conserva siempre esta verdad en tu mente: “La verdadera ciencia no contradice a Dios, sino que comprueba su existencia”. En Colosenses 2:3 se nos dice que: "En él están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y el conocimiento." Toda materia, práctica, conocimiento, técnica o rama de la ciencia pura y la vida misma provienen de Dios.


Así que si vas a estudiar algo concerniente a ciencias físicas, matemáticas e ingenierías recuerda que la Palabra narra cómo Dios es quien sustenta el universo y quien creó todas las leyes que rigen todo, haciéndolo de una manera tan maravillosa que él mismo pudo decir en su calidad de Dios “Todo es bueno”.

Si vas a estudiar algo concerniente a ciencias biológicas y de salud recuerda que Dios es el médico por excelencia, quien creó todo y a todos, y quien aún por encima de la corrupción del pecado conoce y sana todas nuestras dolencias tanto físicas como espirituales (como lo demostraron sus milagros hechos aquí en la Tierra).

Si vas a estudiar algo concerniente a las ciencias políticas recuerda a ese Dios del libro de los Jueces quién quita y pone reyes, un Dios que sustenta a su pueblo de maneras indescriptibles (como haciendo caer maná del cielo), un Dios que conoce y censa a su pueblo como se nos muestra en el Pentateuco y un Dios que imparte responsabilidades y procesos a las autoridades y demanda pureza e integridad de las mismas.

Y por último (pero no menos importante), si vas a estudiar algo concerniente a las artes y humanidades recuerda que todo instinto creativo viene del Creador, que Dios apartó a la tribu de Leví para que lo adorara con música, que Dios se denomina a sí mismo como “El alfarero”, que Él es quien formó con sus manos todas las maravillas de la creación, y que se posicionó como el mejor de los psicólogos, escuchando sobre nuestras aflicciones y miedos y alentándonos cuando lo necesitábamos.

Un poeta famoso dijo muy artísticamente que “la vida no es la que uno vivió en sí, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla”. Esta época que termina la recordarás con aprecio durante mucho tiempo, crea buenas relaciones allá a donde quiera que vayas, pero trata a su vez de mantener las buenas amistades que ya posees. Que el Señor te regale mil y un recuerdos buenos que contar en esta nueva etapa.

Escudríñalo todo, retén lo bueno.

Si no te han dicho, me tomaré el atrevimiento de decirte que no será un tiempo perfecto, ni mucho menos fácil, es algo más o menos así como una montaña rusa, pero confía: Dios no desampara a sus hijos.

Quisiera culminar con 2 pasajes bíblicos:
  1. Efesios 5.15-17: “Así que tengan cuidado de cómo viven. No vivan como necios, sino como sabios. Saquen el mayor provecho de cada oportunidad en estos días malos. No actúen sin pensar, más bien procuren entender lo que el Señor quiere que hagan”.
  2.   Y con las palabras de Dios a Josué, un joven de la Biblia que se vio frente a una inmensa tarea y un gigantesco mundo sin conocer en Josué 1.9: “Estudia constantemente este libro de instrucción. Medita en él de día y de noche para asegurarte de obedecer todo lo que allí está escrito. Solamente entonces prosperarás y te irá bien en todo lo que hagas. Mi mandato es: ‘¡Sé fuerte y valiente! No tengas miedo ni te desanimes, porque el Señor tu Dios está contigo dondequiera que vayas’.”



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