¡Una muestra de su cuidado!




Estaba parada en una acera esperando. Había tomado esa ruta alterna por varios días huyéndole a la principal por la gran cantidad de personas que siempre encontraba. Le temo al trauma de ser atracada*, lamentablemente eso no significa que ya no me haya pasado, por lo cual he desarrollado una paranoia a los ladrones level: corro desde que escucho una moto.

Retornando a nuestra historia, estoy ahí parada con mi mochila colgada de un solo hombro (en la que cabe destacar estaban todas mis pertenencias: teléfono, laptop, tableta, documentos, dinero y libros) cargando muchísimo peso y el sol comienza a molestarme después de 15 minutos esperando. Así que decido interrumpir mi baño involuntario de sol y me muevo unos 10 centímetros (sinceramente no creo que haya sido más) dejándole ese puesto a una chica que llevaba su bolso y teléfono en mano mientras conversaba con otra persona, y no transcurren ni 20 segundos cuando una moto que llevaba a una chica como pasajera pasa por el microscópico espacio entre la acera, el contén y la calle y le arrebata su bolso y teléfono a la chica que ocupaba mi lugar. Todo eso a 10 centímetros de distancia del lugar dónde estaba. Así que ya se pueden imaginar el susto que pasé.

En ese lugar estábamos todos atónitos: literal. Los guardias de seguridad de una tienda y de la parada del Metro, 2:00pm, en una calle donde el tránsito no cesaba (tanto de peatones como de automóviles) y sucedió frente a nuestras narices.

El Señor nos libra de tantas cosas que nosotros siquiera percibimos. Darle gracias por su protección debe ser un hábito en nuestra rutina diaria.

Por lo que más que narrarles un breve relato del mar de delincuencia que nos arropa cual tsunami en esta isla, quiero compartir con ustedes 4 lecciones de esta experiencia:

1. El Señor es nuestro único protector.

De nada vale que salgas a la calle armado o sin nada. De nada valen las medidas que tomes si el Señor no te cuida, te puedes resguardar frente a un tanque de guerra y seguirás en peligro.

Psa 127:1 
Si el SEÑOR no construye la casa, el trabajo de los constructores es una pérdida de tiempo. Si el SEÑOR no protege la ciudad, protegerla con guardias no sirve para nada.

2. Los ángeles del Señor nos protegen y nos defienden (Él lo prometió).

Hay tantas promesas que leemos pero no hacemos nuestras: El Señor guarda mi entrada y salida, El Señor cuida de mí, El señor peleará por mí y estaré tranquila, etc. Esto va perfecto para personas que son como yo: ¡Cobardes! Recordémonos que el Señor permite providencialmente eventos como estos para mostrarse a nosotros con sus atributos y recordarnos que su presencia va con nosotros.

Psa 34:7 Pues el ángel del SEÑOR es un guardián; rodea y defiende a todos los que le temen.



3. Debemos estar atentos en la calle.


Esto puede sonar contraproducente, pero no se puede andar provocando. No hay necesidad de Jugar Candy Crush cuando caminas en una calle oscura a las 10pm. Por favor, debemos ser sabios y consecuentes.

Pro 22:3 El prudente se anticipa al peligro y toma precauciones. El simplón avanza a ciegas y sufre las consecuencias.

4. Al final, más que propuestas políticas y el despliegue de fuerzas militares, lo que este mundo necesita es de DIOS.

Esta es la verdad, sin temor a Dios a nadie le importara matar a otro por una cadena. Necesitamos día tras día, sin barreras y sin estancarnos en la zona de confort: PREDICAR EL EVANGELIO A TODA PERSONA.

Y bueno, si al final el cerco se levantó y alguien te quitó tus pertenencias, recuerda que más importante que los bienes es el dador de los mismos.  El cual  en la Biblia nos dejó la perfecta acción-reacción de un hombre ante una situación en que la vida le arrebató no un celular, ni una cadena, le arrebató TODO: “Jehová dio y Jehová quitó. Sea el nombre de Dios bendito.” Job 1:21
Y  tenemos quién intercede continuamente por nosotros: Juan 17:15-16 “No te pido que los quites del mundo, sino que los protejas del maligno. Al igual que yo, ellos no pertenecen a este mundo.”

Para concluir, te dejo esta resolución que hizo un pastor y comentarista Matthew Henry al ser asaltado:


“Como primera medida quiero dar gracias,

puesto que esta es la primera vez que me roban;

como segunda medida quiero dar gracias,

pues, aunque se llevaron mi cartera,

no me quitaron la vida;

como tercera medida agradezco el hecho
de que aunque me quitaron todo,
no era mucho;
y por último, agradezco que yo haya sido
la víctima del robo,
y no quién lo perpetró.”
(Fragmento extraído del libro: Ahora es el tiempo de ser agradecidos y perdonar de Nancy Leigh DeMoss )

Quiero dedicar este post a mi super mamá, que el Señor movió de una manera especial a orar por mi en ese preciso momento, cuando atravesé la puerta de mi casa ella me miro esperando que le contara esta historia. Gracias por no huir del llamado del Señor! Te amo ;D



Algunos datos sobre este post:
*Atracada: Significa Asaltada. 

-La Version de la Biblia que utilice fue la NTV
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