#UnaCartaAbierta en nombre de las solteras.

Esta carta es para tí, que escucho tus comentarios y observaciones sobre mi vida y lo que opinas de mi estado social. En las siguientes letras me llene de valor y decidí decirte algo:


¡Gracias por preocuparte por mí! 
   ¡Gracias por preocuparte por mi llamado! 
También: ¡Gracias por velar por mi integridad!
Pero necesito pedirte un favor:

YA NO ME PRESIONES.


Ya sé cuantos años tengo, claramente puedo ver mis virtudes y reconozco mis grandes defectos y debilidades, es por eso que hoy te pido que me ayudes a esperar ver la voluntad de Dios para mi vida.

No pienses que no quiero casarme o que no quiero tener hijos, no me veas como que he rechazado el diseño de Dios para la mujer o que le doy prioridad a una carrera.

Sé que conoces que el tiempo del Señor es perfecto y que sus planes para nosotros son mejores que los que en algún momento hemos podido, ni lograremos soñar.

Para muchas la provisión de una pareja ya ha llegado, sin embargo: todavía no está en sus planes para mí. Eso no me ha quitado la dignidad, ni me dice que Él no me ama lo suficiente.

Ínstame a acercarme más al Señor y a pasar más tiempo en la palabra. Dame ideas productivas para invertir mi tiempo libre. Por favor, no me des esas miradas cuando ves que converso con un chico o me preguntes cuando estoy con un amigo si somos pareja.

Cuando haces eso, no me ayudas: me haces vulnerable.

No, no estoy desesperada. Pero tu insistencia me hace pensar que hay algo malo en mí.

La meta no es casarse, la meta es agradar al Señor cualquiera que sea la situación.

¿Alguna vez te has preguntado por qué tantas chicas que están en la iglesia, terminan con hombres que no sirven al Señor o con la persona cristiana incorrecta?

No me digas que vaya a un campamento o retiro para ver si conozco a alguien, obvía por amor a mí el momento incómodo de presentarme a alguien que según tú, está en la mismas que yo. No me introduzcas en una conversación como: "Ella está soltera". No me invites a una actividad y trates de ser casamentero (mayormente) imprudente. No utilices frases como "¿En qué están pensando los muchachos de ahora?" ni me lo digas como teniéndome lástima o apenado de mí por mi situación.

No me condenes a una mala relación, a desesperarme y no aguardar por la voluntad del Señor porque consideras que se me está pasando el tiempo.

Simplemente no es el tiempo del Señor. Aún tengo que prepararme espiritualmente para ser una pareja, hay actitudes que el Señor moldea en mí, hay luchas que estoy llevando y hay pruebas que estoy cursando. Déjame ejercitarme en la piedad. Permíteme entrenarme con mujeres virtuosas (sé que no estaré completamente lista) pero cuando llegue la persona tendré una parte avanzada.

Una pareja no me hará mejor persona, y no tener no me hace una peor. Tampoco me hará más feliz de lo que me hace el Señor día tras día y lo hará por la eternidad.

¡Sé que rebosas de gozo y has experimentado el amor del Señor en esta otra manera! Sé que ya eres administrador de un hogar, que ya has crecido y quieres que yo lo viva: pero no me ha tocado.


No necesito mensajes de buenos días: tengo un sol que sale cada mañana.
No necesito que alguien me tome de la mano: Estoy persuadida de que el Señor tiene cuidado de mí.
Y eso no significa que no quiero que esas cosas me sucedan, lo que te estoy diciendo es que no es una necesidad para mí ahora.


Por favor no me malinterpretes: ayúdame a esperar, a conocer y a disfrutar cada etapa y momento que el Señor desea que viva.

Porque si en los planes del Señor no hay persona para mí, yo le sigo amando a Él.




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