Mi experiencia al estudiar la biblia- Sarah Peña.






Hace unos años atrás recuerdo haber posteado en mi muro de Facebook un pensamiento que tuve sobre la importancia de leer la Biblia, comparándolo con una actividad esencial para el ser humano: tomar un baño. Entre mis pensamientos pasó esta idea de que “leer la Biblia es como tomar un baño, pero espiritual: te quita la mugre del pecado, sales renovado y con olor a Cristo; debes tomarlo a diario y preferiblemente más de 1 vez al día”. Sin embargo, aun teniendo esto en mente, las tentaciones y los afanes del día a día nos distraen, posponiendo el tiempo más importante para ser ocupado por actividades pasajeras, ¡Que grave error!. Dios nos manda a que busquemos primeramente su reino, y todo lo demás vendrá por añadidura (Mateo 6:33). Y más que un mandamiento, Dios nos bendice cuando ponemos nuestro amor en su palabra y meditamos en ella de día y de noche (Salmos 1:2).

En mi caminar como Cristiana, he aprendido de algunas herramientas para crecer en mi relación con Dios mediante el estudio de su palabra. Espero que te sean de edificación, aquí te las comparto.

  •  Orar. Habla con Dios como lo que es: tu amigo que conoce todo de ti pero que de todas maneras quiere escucharte hablar. Dale gracias por sus favores inmerecidos que te regala día tras día, entre ellos su perdón y amor a pesar de nuestros pecados. Pídele sabiduría (Santiago 1:5) y que te sean abiertos los ojos del entendimiento (Efesios 1:18a).
  •  Lectura de la palabra. Lee la porción de las escrituras que te corresponde.             Algo que me encanta hacer es buscar diferentes versiones sobre el pasaje que esté leyendo. La variedad de sinónimos te ayudarán para aclarar la idea del pasaje, sin perder el mensaje central del texto.
  • Personifica el pasaje. Toma el pasaje para ti y saca lo que ves que Dios te manda a hacer, dándole un sentido de propiedad. Para poner un ejemplo, si leemos en proverbios 21:23, que dice “El que guarda su boca y su lengua, su alma guarda de angustia”. Dios me está diciendo “Sarah, guarda tu boca y tu lengua para que guardes tu alma de angustia”                        
  • Escoge tu verso favorito. Toma tu verso favorito del pasaje, o el que contenga el mensaje central. Busca la manera de que puedas recordarlo con facilidad, y compártelo con las personas que tengas alrededor.                                                                                                                             
  • Examínate. No sólo te aprendas los pasajes, ¡llévalos a cabo! Examina en qué área de tu vida no estás practicando lo que Dios te ha revelado en su palabra para que vivas en santidad. Pídele como el salmista David que te examine y te guíe en el camino eterno (Salmo 139:23-24).

Si queremos que Dios actúe en nuestras vidas, entonces debemos conocer qué Él espera de nosotros, y eso lo podemos encontrar escudriñando Su palabra. Te invito a que encuentres luz en Cristo a través de las Sagradas Escrituras (Salmos 119:105), y que puedas limpiar tu camino, guardando el tesoro de papel que te ha sido entregado: la Biblia.





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