Razones para que un joven consagre su vida a Dios (NUEVA SERIE)



¿Por qué razones? Sería una pregunta que podrías hacer al leer el título de esta serie. Bueno, lo primero que debemos entender es el término “razón”, que en esta ocasión sería el “motivo” por el cual hacemos algo; y el término “consagración”,  que se entiende como “…la acción de dedicarse con suma eficacia a algo…” (RAE). “Apartarse” también puede ser una buena forma de referirse a la consagración. Entonces estamos hablando de los motivos por los cuales nos dedicamos con suma eficacia a Dios.


 En mi caso, encontrándome en un momento muy oscuro de mi vida, y asediado por las tentaciones del mundo y por las razones mal sustentadas que este me ofrecía para sucumbir ante las atractivas ofertas pecaminosas, Dios me recordó, en su palabra, mi compromiso con él y mi llamado a la consagración.

Definitivamente experimenté la respuesta del Padre a la oración del Hijo:

Conságralos a ti mismo por medio de la verdad; tu palabra es la verdad. (Juan 17: 17) (DHH)


Sí, cabe aclarar que la manera en la cual Dios nos consagra es por medio de su palabra, creo que queda claro en este versículo. Incluso podríamos llegar a formar la condicional al ver que el Hijo le pide al Padre que nos consagre por medio de su verdad: si la verdad es la palabra de Dios, entonces el Hijo le pide al Padre que nos consagre por medio de su palabra.


Y es en la palabra donde se encuentra la base de esta serie porque es en la palabra donde encontramos nuestra consagración. Vamos a tocar  algunas razones que se le dio a un joven para que este consagre su vida a Dios. Estoy hablando de Timoteo, discípulo del apóstol Pablo. Espero que, como a mí, tus ojos te sean abiertos por medio de estas razones, y recordemos juntos nuestro llamado, llamado que contradice radicalmente al mundo y sus deseos; llamado que debe llevarse a cabo; llamado que, en nuestra pecaminosidad, solemos olvidar cuando lo que necesitamos es apropiarnos de él ¡Podemos alcanzar la consagración! de hecho, este es el llamado que se le hace al joven:


Evita que te desprecien por ser joven; más bien debes ser un ejemplo para los creyentes en tu modo de hablar y de portarte, y en amor, fe y pureza de vida. (1Timoteo 4: 12) (DHH) 



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