Razón #1 La Devoción a Dios. Por: Juan Marcos Tapia

¿Ya leíste la introducción de esta serie?  antes de leer este post te recomendamos hacerlo Razones para que un joven consagre su vida a Dios (NUEVA SERIE)



Pero no hagas caso de cuentos mundanos y tontos. Ejercítate en la devoción a Dios… 
(1Timoteo 3: 7) (DHH)

Impactante es el mensaje que encontramos en 1Timoteo 3: 7. Quizás en tu versión bíblica se utilice la palabra “piedad”, lo cual no es de extrañarse, ya que, en su etimología, la palabra “piedad” hace referencia a la “devoción”, por esta razón en este verso se interpreta a la piedad como “devoción a Dios” y algunas versiones lo traducen así, además de ver que lo que entendemos por piedad en nuestro contexto no nos trae provecho eterno, como declara el versículo que sigue: “…Nos trae provecho (La devoción a Dios) para esta vida y también para la vida futura.” (1Timoteo 3: 8). 



 De esta manera vemos un consejo que seguramente hará un efecto impactante en nosotros como jóvenes. El apóstol Pablo aconseja a Timoteo a ser devoto ¡Ser devoto! Este adjetivo me hizo pensar mucho en cuanto a lo que soy como joven, definitivamente no me veía como alguien devoto, o no me hacía llamar así, porque cada vez que escuchaba sobre una persona devota, pensaba que se hacía referencia a una señora (ya entrada en edad) que invierte mucho tiempo en altos sacrificios negándose el vivir para ganar algún favor divino (o algo así), pero nunca había pensado en un joven devoto, mucho menos en hacerme llamar así.


Para poder captar adecuadamente el consejo del apóstol, necesitamos entender el concepto “Devoción”, que tiene más que ver con el amor, la veneración y el fervor (según el RAE), y no hace referencia a prácticas obligatorias y difíciles, todo lo contrario, la devoción es, también, un referente de voluntariedad pero ¿Cómo yo, siendo tan malo, podré, voluntariamente, brindar un amor fervoroso a Dios? Es imposible para mí, lo que podemos ver es que esto es producto de lo que él, dentro de su gracia, me ha permitido: me ha dado una vida nueva, haciéndome una nueva criatura que ahora busca con pasión pasar tiempo con él y entregarle sin tapujos mi adoración.

 Lo cierto es que esto contradice a mi naturaleza pecaminosa y rompe con lo que el mundo espera de mí pero, aferrándonos a las promesas de Dios, preferimos por fe entregarnos a él, pues sabemos que recibiremos placeres indescriptibles en su presencia. El pastor David Platt lo plantea así: “Cuando nos acercamos verdaderamente a Cristo, nuestra sed es saciada por la fuente de vida…Descubrimos que Jesús es la fuente suprema de satisfacción…” (2012: 117)  




En fin, la devoción constituye una razón viable para consagrarnos a él, ya que, al disfrutar su presencia, experimentamos el verdadero placer, rechazando al mundo y a las cosas del mundo de forma natural (1 Juan 2: 15), lo cual, desde este punto de vista, tiene todo el sentido, sería una tontería hacer lo contrario.

¡A ser devotos! Pidámosle al Padre que nos ayude a leer y disfrutar su palabra, que nos permita crecer en nuestra comunidad de fe, que nos haga madurar en Cristo.


¿Te interesa saber mas de esta serie? No te pierdas la próxima entrada de la razón #2






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