¿Dónde está Dios en medio de esta crisis?

Porque el Señor no abandonará a Su pueblo,
Ni desamparará a Su heredad. (Salmos 94: 14)

Últimamente hemos sido atacados de distintas maneras por la situación mundial debido al brote del virus innombrable. En estos momentos de presión, en los cuales nuestras agendas, aún ministeriales, han sido interrumpidas, quizás nos preguntemos qué ha pasado con las promesas de Dios o cómo podemos percibir su trabajo en medio de todo esto.

Por un lado, tenemos la emergencia y debemos tomar las medidas adecuadas para protegernos. En mi caso, estoy escribiendo este post desde mi casa y tengo días que no veo a mi familia, a mis amigos y compañeros de trabajo. Se siente uno raro cuando tiene que salir y ver la soledad en las calles, la incertidumbre en las caras, el distanciamiento que, aunque efectivo y recomendable, de alguna manera nos está enfriando. Hemos llegado a comparar esto con una experiencia de thriller zombie o algo por el estilo y, aunque no hemos sido los causantes de esta situación, debemos responder ante esta pandemia con juicio y cuidado para no ser afectados o afectar a otros, con lo que mostramos amor propio y amor por los demás. Por otro lado, tenemos la soberana voluntad de Dios, a la que, queramos o no, estamos sometidos, pues sucede lo que Él quiere que suceda y sucede por alguna razón que está lejos de nuestro entendimiento. En este punto lo importante es recordar que, confiando en su soberanía, estamos conscientes de nuestra responsabilidad, sabiendo en fe que el control está en sus manos. Esto debería darnos paz en medio de todo lo que estamos viviendo.

Ahora, como cristianos, preguntar dónde está Él en estos momentos no sería lo que debemos cuestionar, más bien la cuestión sería: ¿estamos buscando refugio en Él en medio de todo esto? Recordemos las palabras del salmista: "... Cuídame, oh Dios, porque en ti busco refugio." (Salmos 16:1) ¿Es esta nuestra actitud? ¿Estamos buscando ser refugiados en Él o simplemente dejando que nuestros corazones se llenen de temor en medio de esta crisis? Permíteme dar una buena noticia: ¡No hay de qué temer, si contamos con el verdadero amor! (1Juan 4:18). Además, hay que tener presente que Dios no dejará a los que son de su pueblo (Salmos 94: 14) y debemos descansar en esta promesa.

Es tiempo de aprovechar la ocasión para buscarle, de dejar de cuestionar sus decisiones y comenzar a humillarnos, a ponernos a la disposición para ayudar en lo que podamos, intercediendo por nuestra generación que tanto se ha alejado de Él, ¡y sabemos lo que sucede cuando estamos lejos de Él! ¡Estamos conscientes de lo que podemos hacer en tal lugar: nada! (Juan 15: 5)

Es buen momento para revisarnos como cuerpo de Cristo y si, por alguna razón, no te sientes parte de este, es tiempo de que comiences a escuchar el llamado de Dios y a responderle, buscándole de todo corazón mientras pueda ser hallado. (Isaías 55: 6)

Porque, ¿sabes qué? Él está presente en todo lugar, a sus ojos nada se escapa y no dudes del cuidado que hasta ahora ha tenido. Cada vez que cuestionamos dónde está, sería bueno pensar si en momentos de salud, abundancia y tranquilidad el tema de su presencia siquiera nos inmutaba.

No dudo que su misericordia alcance para recibirnos como Padre amoroso, aún luego de haber malgastado todo, pero es necesario acudir a Él con plena confianza y no adecuar la presencia de Dios a nuestras experiencias, si no a lo que Él mismo dice que es. Sólo nos queda creer en su Palabra, teniendo la plena confianza en el cumplimiento certero de sus promesas, las cuales van más allá de nuestro entendimiento, más allá de esta efímera vida terrenal:

El Señor protege a los que en él confían; todas sus promesas son dignas de confianza. (Proverbios 30: 5)

Comentarios