Siendo iglesia desde casa






Hoy es el segundo domingo de nuestra cuarentena. El pasado fue un día para la historia de Latinoamérica, donde el confinamiento obligó a cerrar las puertas de la iglesia, pero esparció más aún la palabra ¡Que gozo ver cómo cada hermano compartía su culto desde casa con otros!

Desde hace ya varias semanas los abrazos se habían convertido en un acto de fe y nuestros estrechones de manos iban acompañados de gel antibacterial y, sin darnos cuenta, nos hemos convertido en potenciales portadores de un virus asesino.

Un amigo escribió algo así como que el mal más común, y el más grande que existe, se llama pecado ¡Cuánta verdad contenida en pocas letras! Es increíble cómo la humanidad no tiene miedo de este.

Tantas posturas y teorías sobre cómo debería la iglesia enfrentar esta pandemia (y no pregono ninguna en particular) o sobre el propósito final de esta crisis. Pero la realidad es la siguiente: es probable que este tiempo sin reuniones físicas se extienda y tengamos algunos otros domingos como estos, con nuestros pastores convertidos en tele-evangelistas, sin sentir el calor de los hermanos, pero con la oportunidad de rumiar los sermones durante la semana, sin perderte nada, con sólo presionar rebobinar en cualquier momento y, como familia, aun en pijamas, estamos frente a un dispositivo siendo la Iglesia.

Hoy, en un momento como este, quiero darte seis maneras de cómo ser iglesia desde casa, explotando los recursos de telecomunicación que tenemos a mano de manera correcta:


1.Sigue los servicios en la misma rutina. Planifica tu agenda este domingo como si fueras a salir, prepara un área común para que todos los miembros de tu casa puedan participar en ser iglesia. Así como siempre preparas tu corazón para ir al servicio, hazlo hoy.

2.Durante la semana, llama a un hermano de la iglesia. Puedes elegir un hermano por día. Desde tus amigos del grupo de jóvenes, hasta esa hermana ancianita que te hala los cachetes desde que eras un bebé. (Hebreos 10:25b)

3.Si asisten a una célula o grupo pequeño, conectate con esos amigos y hermanos, compartan sobre el sermón,estudien juntos la palabra del Señor y oren los unos por los otros.

4.Este es un tiempo increíble para poner en práctica las disciplinas espirituales. Quizás la nueva rutina (la de no tener una) te haya entorpecido los hábitos que tenías de buscar el rostro del Señor, pero este tiempo da paso a crear nuevas rutinas con el factor de hacerlo en familia.

5.Ora por tus pastores. Su labor no se ha detenido, muchos de ellos están preparando mensajes complicados, porque deben traer paz y levantar el ánimo de las congregaciones, pero siendo intencionales en señalar lo que Dios nos muestra de su carácter en medio de esta época difícil. 
Llámalo, dale una retroalimentación, cuéntale la meditación de tu corazón luego de haber escuchado la prédica, que ellos sientan que hay ovejas atentas tras la frialdad del lente de una cámara.

6. Levanta el ánimo de los músicos y el equipo de medios de tu iglesia,quienes están produciendo el contenido a todo vapor para recordarnos que seguimos siendo iglesia.

Y esta es una verdad ineludible, nosotros somos el cuerpo de Cristo, no son las paredes y las sillas en su interior. Mantengámonos con la vista puesta en Cristo y con el corazón anhelando la comunión de los justos. 


Hebreos 10:22-25 NTV 

Entremos directamente a la presencia de Dios con corazón sincero y con plena confianza en él. Pues nuestra conciencia culpable ha sido rociada con la sangre de Cristo a fin de purificarnos, y nuestro cuerpo ha sido lavado con agua pura.
 Mantengámonos firmes sin titubear en la esperanza que afirmamos, porque se puede confiar en que Dios cumplirá su promesa.  Pensemos en maneras de motivarnos unos a otros a realizar actos de amor y buenas acciones. Y no dejemos de congregarnos, como lo hacen algunos, sino animémonos unos a otros, sobre todo ahora que el día de su regreso se acerca.



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