Abolicionista por Martha Torrado

Hace mucho vi una película que trataba el tema de la esclavitud en América, recuerdo haber pensado ¿Cómo podían las personas libres vivir en la época de la esclavitud? ¿Cómo podían ver sin inmutarse semejante injusticia? Casi automáticamente me respondí a mí misma. Sólo podían hacer una de dos cosas: Convencerse de que nada malo sucedía y no hacer absolutamente nada al respecto o tomar cartas en el asunto. Cualquier posición intermedia habría resultado imposible de soportar.

Los cristianos vivimos como espectadores de una esclavitud mucho peor, observamos a nuestro alrededor innumerables esclavos cada día: esclavos de los vicios, de los malos hábitos, de una vida sin sentido. En otras palabras esclavos del pecado. Cada esclavo vive su vida separado completamente de Dios. Hay preguntas que se repiten en mi cabeza ¿Cómo podemos vivir ante esta esclavitud? ¿Cómo podemos tolerar tal cosa? Y resuena la misma respuesta: Podemos convencernos de que nada malo sucede, meternos en nuestra propia burbuja y pretender que todo está bien o podemos abrir nuestros ojos a la realidad de que cada uno de ellos necesita desesperadamente conocer a su libertador.

Tal como en aquella época cada ser humano moral y sensato, debía estar en contra de la esclavitud; es deber de todo cristiano consecuente revelarse en contra de la esclavitud del pecado y tomar la valiente misión de rescatar, o mejor dicho, ayudar a rescatar a otros. Esto no se logra sencillamente asistiendo a cultos, sentados en las bancas de la iglesia o diciendo “amén” cada vez que desde el púlpito soliciten que así lo hagamos. Nuestros esfuerzos deben estar enfocados hacia esta batalla diaria que luchamos en contra de la esclavitud. Una cosa es segura... Dios es abolicionista y llama a todos sus hijos al ABOLICIONISMO:

Me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos,
a vendar a los quebrantados de corazón,
a publicar libertad a los cautivos,
y a los presos apertura de la cárcel...
saías 61:1

Porque también la creación misma será libertada
de la esclavitud de corrupción,
a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.
Romanos 8:21


Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.
2 Corintios 3:17


Jehová es mi roca y mi fortaleza, y mi libertador
2 Samuel 22:2

Y conocerán la verdad y la verdad los hará libres
Juan 8:32

Comentarios